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El Tribunal Supremo aclara, es el banco y no el cliente el obligado al pago del impuesto sobre actos jurídicos documentados

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Con fecha 16 de octubre de 2018, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo ha dictado Sentencia por la que, modificando su jurisprudencia anterior, sienta el criterio de que, en las escrituras notariales de préstamo con garantía hipotecaria, el obligado al pago del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados es la entidad prestamista y no el cliente que recibe el préstamo.

En el caso debatido, la Oficina Técnica de la Inspección de los Tributos de la Comunidad de Madrid practicó liquidación a la Empresa Municipal de la Vivienda de Rivas al considerarla sujeto pasivo del impuesto sobre actos jurídicos documentados en relación con una escritura pública de préstamo con garantía hipotecaria de varias viviendas, al entender que aquella condición (sujeto pasivo) derivaba de su posición (prestatario) en el negocio jurídico documentado en la escritura.

La recurrente, Empresa Municipal de la Vivienda de Rivas alegó en su recurso, que el sujeto pasivo del impuesto debe ser el prestamista como solicitante de la escritura de préstamo hipotecario e interesado en la elevación a público de lo pactado y si posterior inscripción registral.

El Tribunal acoge los argumentos de la recurrente y considera que el beneficiario de la escritura notarial no es otro que el acreedor hipotecario, (el banco), pues él (y solo él) está legitimado para ejercitar las acciones (privilegiadas) que el ordenamiento ofrece a los titulares de los derechos inscritos. Solo a él le interesa la inscripción de la hipoteca por lo que ha de considerársele sujeto pasivo del Impuesto.

Asimismo, la sentencia anula por contrario a derecho, el artículo 68.2 del Reglamento del Impuesto, Real Decreto 828/1995,  que imponía el pago de tributo al prestatario.

 

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Invertir en fidelizar a los clientes, una apuesta segura para las pymes

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Las pymes españolas deben aprovechar al máximo las ventajas de contar con un óptimo plan de fidelización para que sus clientes continúen confiando en sus servicios durante un largo periodo de tiempo y, además, lleguen solicitudes de otros nuevos. Los datos de varios estudios aseguran que captar nuevos clientes cuesta entre cinco y siete veces más que conservar los que ya se tienen.

En este sentido, existen diversas estrategias y trucos de fidelización de clientes que se pueden aplicar en una pequeña o mediana empresa. Son los siguientes:

Conocer bien a los clientes

El primer paso es saber muy bien quiénes son o van a ser nuestros consumidores y cuáles son los motivos que han motivado su llegada a la empresa. Es recomendable la realización de una base de datos en la que aparezcan reflejadas las características de los clientes, sus hábitos de consumo y sus gustos y preferencias.

También se puede realizar una segmentación de público objetivo que permita enfocar bien nuestra estrategia. No hay mejor recompensa que el hecho de que los clientes se encuentren totalmente satisfechos. El plan de fidelización de una pyme debe asegurar que este aspecto se encuentra totalmente cubierto. Si existe algún tipo de problema en este sentido, habrá que aplicar medidas inmediatas.

Es muy importante que el proceso de venta tenga un recorrido más allá de la transacción inicial, es decir, que la empresa se asegure de que los clientes siguen contentos con la compra que realizaron en un periodo de tiempo anterior. No es conveniente abusar de las promociones y descuentos, aunque las ofertas y obsequios sobre los productos son una buena forma de fidelizar clientes, ofreciéndoles una rebaja llamativa en los importes. Otra alternativa que también funciona muy bien son las tarjetas de puntos, siempre y cuando la frecuencia de compra sea elevada, y los bonos de descuento, que son muy útiles para que los nuevos clientes repitan en la empresa.

En esta línea, un truco que puede ser muy atractivo para generar confianza en los usuarios es ofrecer promociones especiales con motivo del día de su cumpleaños o en efemérides destacadas. Otra opción es organizar jornadas en las que haya actividades especiales y descuentos extraordinarios, como hacen, por ejemplo, las librerías con el Día del Libro.

Nuevas tecnologías

Internet en general, y las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea en particular son, a día de hoy, herramientas esenciales en la estrategia de fidelización de una pyme. Servicios como WhatsApp son un buen canal de comunicación directa con el cliente, aunque hay que tener cuidado a la hora de realizar envíos masivos, porque se corre el riesgo de generar un efecto negativo en los receptores. En cuanto a redes sociales, Facebook y Twitter son las plataformas que permiten el lanzamiento de mensajes de una forma más dinámica e interactiva.

Un error frecuente en las pequeñas empresas a la hora de lanzar una campaña de fidelización es centrarse únicamente en aspectos económicos, dejando de lado el trato directo con el cliente. Una buena forma de establecer este vínculo es mostrar y aumentar la responsabilidad social corporativa del negocio en cuestión, por ejemplo, donando a una organización benéfica u ONG un porcentaje de las ventas o celebrando eventos especiales cuyos beneficios vayan destinados a algún proyecto concreto.

Revisión de periódica del plan

Es posible que algunas de las medidas que se hayan tomado en la pyme no hayan reportado los beneficios esperados, ya que no todas ellas funcionan de la misma manera. Sin embargo, es esencial detectar el error, darse cuenta a tiempo y subsanarlo. Es importante conocer cuáles son las reacciones que han tenido los usuarios y comprobar si se ajustan a lo que se pretendía con el proyecto inicial.

En otras ocasiones, también puede suceder que los efectos sean positivos y superiores a lo esperado, por lo que podría ser muy interesante valorar la posibilidad de extender esa línea de actuación a otros departamentos de la compañía en cuestión. De cualquier manera, el plan de fidelización debe ser evaluado de forma periódica, dando margen para introducir modificaciones que permitan mejorarlo para garantizar la satisfacción del cliente y conseguir una estrategia de fidelización efectiva que responda a los requerimientos de sus clientes en distintos aspectos y de forma personalizada para conocer sus preferencias, comprender sus necesidades y responder sus expectativas.

Fuente: Eloísa Lamata – ElEconomista