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Radiografía del ecosistema emprendedor en España

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El porcentaje de personas que han lanzado una ‘start up’ alcanza máximos desde 2008. Crece la percepción de oportunidades de negocio, pero la internacionalización y la innovación son asignaturas pendientes.

El ecosistema emprendedor se está reactivando. El porcentaje de emprendedores está en máximos de ocho años y la percepción de oportunidades de negocio se encuentra en niveles récord. No obstante, todavía queda camino por recorrer hasta equipararnos con otros países europeos, especialmente en términos de innovación e internacionalización.

El porcentaje de la población que cuenta con un negocio nuevo o incipiente (es decir, que ha abonado salarios hasta un máximo de 42 meses) ha aumentado en el último año hasta el 6,2%, por lo que se sitúa en máximos desde 2008. No obstante, España se encuentra aún por debajo de la media europea, que está en el 7,8%.

 

Razones para emprender

El 68,5% de los emprendedores españoles se lanza a la aventura porque ha detectado una oportunidad de negocio. De hecho, la percepción de nuevas oportunidades está en máximos de toda la serie histórica, aunque de nuevo España se sitúa aún lejos de la media europea. Esta es una de las principales conclusiones del Informe GEM España 2017-18 sobre Emprendimiento, elaborado por la Asociación Red GEM España, con la coordinación de CISE y el patrocinio de Banco Santander la Fundación Rafael del Pino y ENISA.

Entre las personas que emprenden porque detectan una oportunidad de negocio, el 57% lo hace porque busca una mayor independencia; el 25,2% pretende aumentar sus ingresos; y el 9,7%, mantenerlos.

En cambio, el 28% de los emprendedores monta su propio negocio por necesidad. Un porcentaje que, si bien es inferior al de 2016, sigue doblando al de 2005 (entonces solo el 15% emprendía porque se veía obligado a ello).

Una razón para el optimismo es que los españoles se muestran satisfechos de sus conocimientos y capacidades a la hora de emprender. Sin embargo, les sigue faltando el referente de otros emprendedores con experiencia y aún les bloquea el miedo a equivocarse, que repunta entre la población emprendedora. “La vertiente cultural del fracaso es más complicada de cambiar, pero los poderes públicos deben facilitar una salida menos gravosa a los emprendedores que no logran conseguir beneficios”, señala el informe.

El estatus social del emprendedor refleja una tendencia a la baja, pese al esfuerzo de los poderes públicos para visibilizar esta cuestión, pero la imagen de los emprendedores que ofrecen los medios de comunicación es cada vez más positiva.

Las mujeres puntúan más bajo en los factores que facilitan emprender y más alto en aquellos que inhiben el comportamiento emprendedor (como el miedo al fracaso). Esto podría explicar que el porcentaje de hombres que lanza un negocio sea superior en términos relativos (55,1% frente al 44,9% de mujeres), aunque la brecha de género se está cerrando, sobre todo en las etapas más tempranas del negocio.

En términos estadísticos, y además del perfil mayoritariamente masculino, el emprendedor tipo en España tiene una edad media de 40 años, estudios superiores, un nivel adquisitivo alto y, en el 49% de los casos, cuenta con formación específica para la creación de negocios.

 

Vías de financiación

El 84% requiere de financiación para montar su propia empresa y aunque esta cuantía es, lógicamente, muy variable, la media ronda los 93.000 euros. La obtiene principalmente de sus ahorros personales (52%) y, secundariamente, de instituciones financieras (22%), familiares (14%) e inversores profesionales.

La mayor parte de la actividad emprendedora se concentra en el sector servicios (80%), frente a las actividades extractivas y de transformación. El porcentaje de negocios sin empleados ha aumentado del 40% al 59% en los últimos 10 años y cerca del 90% de las empresas cuenta con menos de cinco trabajadores. “Las nuevas empresas nacen pequeñas y quizá lo que más preocupe es que nacen con una débil ambición para crecer y generar empleo”, afirma el informe GEM. Además, destaca el escaso grado de innovación de la actividad emprendedora y la modesta vocación internacional.

En cuanto a las tendencias de futuro, el número de emprendedores potenciales, esto es, personas que podrían lanzar un negocio en los próximos 6 meses, ha aumentado en el último año hasta el 6,8%. Pero aún así España se sitúa por detrás de las 23 economías basadas en la innovación, como los países europeos, EEUU y Japón, cuya media es del 18,1%.

En el lado positivo, el porcentaje de empresarios consolidados (con salarios abonados durante más de 42 meses) ha crecido hasta el 7% y se sitúa por encima de la media europea.

 

Tasa de abandono

Además, el índice de abandono empresarial es inferior en nuestro país. El dato repuntó ligeramente en 2017 hasta el 1,9%, pero se coloca muy por debajo de la media de los países europeos y de los centrados en la innovación (3,6%).

Dos de cada tres personas que abandonaron la actividad empresarial lo hicieron tras el cierre del negocio, aunque en un tercio de los casos, la empresa continuó funcionando en manos de terceros. En cuanto a los motivos para echar el cierre, el 46% alega que la compañía ya no era rentable. El 5,6% lo hizo por jubilación, el 5,5% por problemas de financiación y el 3% porque tuvo la oportunidad de vender la empresa.

En términos de actividad intraemprendedora, es decir, la que tiene lugar en el seno de una gran compañía, España se posiciona por debajo de la media europea. El 1,4% de la población española afirma haber puesto en marcha una iniciativa emprendedora para la organización en la que trabaja. La media comunitaria es del 5,1%, mientras que los países nórdicos presentan las tasas más elevadas. Las comunidades autónomas con mayor grado de intraemprendimiento son Cataluña, Cantabria y la Comunidad de Madrid.

El informe GEM también incluye las conclusiones obtenidas tras consultar a un panel de expertos españoles. Y de los doce factores analizados por estos expertos, sólo uno, la infraestructura física para emprender, recibió una valoración positiva.

Por el contrario, otros factores han experimentado un retroceso importante, como el acceso al mercado interno, la transferencia de I+D y la infraestructura comercial.

El 61% de los expertos cree que el principal obstáculo para los emprendedores es la política gubernamental, debido al exceso de burocracia y la carga de impuestos y regulación. Recomiendan apoyar la financiación pública y privada y fomentar los valores y competencias emprendedoras en cada nivel educativo.

 

Fuente: Expansión

Diferencias entre autónomo y autónomo de responsabilidad limitada

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En España existen dos modalidades jurídicas similares, aunque con diferencias sustanciales, en el caso de que estemos pensando en darnos de alta como autónomo. A continuación repasamos las ventajas y desventajas de la figura del autónomo frente a la fórmula del autónomo de responsabilidad limitada.

Lo primero que debes saber es que un autónomo normal realiza una actividad que se escapa al control y dirección por parte de otra persona, y que puede o no tener trabajadores a su cargo. Por su parte, un autónomo de responsabilidad limitada se define por los mismos conceptos, pero con la limitación de responsabilidad bajo determinadas condiciones, por ejemplo en caso de un embargo derivado de impagos por una desfavorable marcha del negocio.. En este caso, la vivienda de esta persona no podrá ser embargada, ya que está protegida ante las posibles deudas que haya contraído como consecuencia de su actividad económica.

Esta ventaja excluye las deudas de derecho público, asumiendo personalmente el resto de obligaciones que contraiga como persona jurídica (empresa). Esta sería, por tanto, la principal diferencia entre una y otra fórmula. Sin embargo, al escoger la opción del autónomo de responsabilidad limitada también se contraen más obligaciones.

 

Más derechos… y más obligaciones

El Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL) deberá inscribirse obligatoriamente en el Registro Mercantil, así como elaborar y depositar anualmente las cuentas de la actividad en dicho organismo.

En el caso del autónomo normal, el control de su actividad también recaerá en sus manos, y su personalidad jurídica también será la misma que la de su titular (empresario), quien deberá responder personalmente a todas las obligaciones que contraiga la empresa, sin diferenciación entre su patrimonio mercantil y su patrimonio civil. Sin embargo, y debido a ello, no tendrán las obligaciones de Registro y contabilidad descritas para el Emprendedor de Responsabilidad Limitada.

 

Lo más rápido y económico

La opción del autónomo sin las limitaciones de responsabilidad (el más habitual) suele ser más rápida y económica, pues requiere de menos gestiones y trámites para su puesta en marcha. Es lo ideal para proyectos de tamaño reducido. Por el contrario, los inconvenientes descansan en su responsabilidad ilimitada, con el riesgo de embargo del patrimonio civil que ello conlleva ante las deudas generadas en su actividad.

Además, es el único titular de una empresa, co lo que deberá hacer frente en solitario a los gastos e inversiones, así como a su gestión y administración, aunque bien es cierto que, por lo general, esto también es lo más común en el caso de elegir la opción que limita la responsabilidad.

A ambas figuras les ocurre también que, si su volumen de beneficio es importante, tendrá que hacer frente a tipos impositivos más altos, ya que la persona física tributa por el Impuesto sobre la Renta. Por lo tanto, a este nivel de fiscalidad, no hay grandes diferencias.

 

Fuente: CincoDías

La UE lanza su programa para aumentar en 2.100 millones la inversión en ‘startups’

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  • El objetivo es que las pymes ganen peso para poder competir a nivel mundial
  • Axon Partners Group, la única gestora española seleccionada

 

VentureUE, el programa de la Comisión Europea y del Fondo Europeo de Inversiones, ha seleccionado a seis gestoras europeas para que canalicen la inversión en fondos de ‘venture capital’ con el objetivo de que las pymes europeas ganen tamaño, sean atractivas para competir en el mercado mundial y atraigan el interés de grandes inversores que puedan financiar su desarrollo -una pyme norteamericana recibe seis veces más inversión que una europea-.

En concreto, este programa distribuirá 410 millones entre las gestoras seleccionadas (la española Axon Partners Group; las británicas Aberdeen Standard Investments, Isomer Capital, LGT, Lombard Odier Asset Management; y la sueca Schroder Adveq) para que pongan en marcha sus vehículos de inversión en un plazo de un año por valor conjunto de, al menos, 2.100 millones.

A través de cada uno de estos vehículos, las gestoras invertirán de forma directa en fondos de ‘venture capital’ que a su se invertirán en pymes de varios sectores como TIC, ciencias de la salud, biotecnología y eficiencia energética, entre otros.

El objetivo es que el ecosistema de ‘venture capital’ en Europa y sus fondos ganen tamaño para acelerar el crecimiento de las pymes del Viejo Continente, que por falta de recursos quedan rezagadas frente a sus rivales norteamericanas. Mirando las cifras, es destacable que el tamaño promedio de los fondos de capital semilla en España es de 65 millones frente a los 156 millones de EEUU. Esto se traduce a su vez en que el número de ‘unicornios’ (compañías con valoración superior a los 1.000 millones) sea mucho menor: en Norteamérica la cifra ascendía a 109 el pasado año, frente a los 26 europeos.

Ganar atractivo

Con esta inyección de capital, los fondos españoles y europeos ganarán atractivo para los inversores privados o institucionales, que muchas veces quedan fuera porque los tickets de inversión requeridos son más pequeños de lo que dicta su estrategia y no pueden destinar recursos ni seguimiento a inversiones tan pequeñas. De hecho, este programa ya ha conseguido atraer el interés de inversores privados, que han aportado la mitad de los 410 millones comprometidos. De esta cantidad, 200 millones proceden del programa Horizonte 2020 de la UE; 105 millones del Plan Cosme; y 105 millones del Fondo Europeo de Inversiones.

Con todo, esta no es la primera iniciativa que la Comisión Europea desarrolla para favorecer este tipo de inversiones. Sin ir más lejos, el pasado mes de marzo ha entrado en vigor la nueva normativa para fondos que invierten en capital semilla (EuVECA) y para proyectos de emprendeduría social (EuSEF), facilitando el acceso a inversores de diferente tamaño.

Desde hace años, España cuenta con un programa de financiación similar. El Fond-ICO Global, que se encuentra en pleno proceso de selección de gestoras en su décima convocatoria, ha servido para financiar el capital privado en la crisis y consolidarse como una alternativa a la financiación bancaria para las pymes. Aunque en un principio se centró en gestoras más grandes, desde hace un par de años cuenta con una parte destinada a proyectos de inversión más pequeños (tanto ‘venture capital’ como transferencia tecnológica).

Fuente: ElEconomista

Invertir en fidelizar a los clientes, una apuesta segura para las pymes

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Las pymes españolas deben aprovechar al máximo las ventajas de contar con un óptimo plan de fidelización para que sus clientes continúen confiando en sus servicios durante un largo periodo de tiempo y, además, lleguen solicitudes de otros nuevos. Los datos de varios estudios aseguran que captar nuevos clientes cuesta entre cinco y siete veces más que conservar los que ya se tienen.

En este sentido, existen diversas estrategias y trucos de fidelización de clientes que se pueden aplicar en una pequeña o mediana empresa. Son los siguientes:

Conocer bien a los clientes

El primer paso es saber muy bien quiénes son o van a ser nuestros consumidores y cuáles son los motivos que han motivado su llegada a la empresa. Es recomendable la realización de una base de datos en la que aparezcan reflejadas las características de los clientes, sus hábitos de consumo y sus gustos y preferencias.

También se puede realizar una segmentación de público objetivo que permita enfocar bien nuestra estrategia. No hay mejor recompensa que el hecho de que los clientes se encuentren totalmente satisfechos. El plan de fidelización de una pyme debe asegurar que este aspecto se encuentra totalmente cubierto. Si existe algún tipo de problema en este sentido, habrá que aplicar medidas inmediatas.

Es muy importante que el proceso de venta tenga un recorrido más allá de la transacción inicial, es decir, que la empresa se asegure de que los clientes siguen contentos con la compra que realizaron en un periodo de tiempo anterior. No es conveniente abusar de las promociones y descuentos, aunque las ofertas y obsequios sobre los productos son una buena forma de fidelizar clientes, ofreciéndoles una rebaja llamativa en los importes. Otra alternativa que también funciona muy bien son las tarjetas de puntos, siempre y cuando la frecuencia de compra sea elevada, y los bonos de descuento, que son muy útiles para que los nuevos clientes repitan en la empresa.

En esta línea, un truco que puede ser muy atractivo para generar confianza en los usuarios es ofrecer promociones especiales con motivo del día de su cumpleaños o en efemérides destacadas. Otra opción es organizar jornadas en las que haya actividades especiales y descuentos extraordinarios, como hacen, por ejemplo, las librerías con el Día del Libro.

Nuevas tecnologías

Internet en general, y las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea en particular son, a día de hoy, herramientas esenciales en la estrategia de fidelización de una pyme. Servicios como WhatsApp son un buen canal de comunicación directa con el cliente, aunque hay que tener cuidado a la hora de realizar envíos masivos, porque se corre el riesgo de generar un efecto negativo en los receptores. En cuanto a redes sociales, Facebook y Twitter son las plataformas que permiten el lanzamiento de mensajes de una forma más dinámica e interactiva.

Un error frecuente en las pequeñas empresas a la hora de lanzar una campaña de fidelización es centrarse únicamente en aspectos económicos, dejando de lado el trato directo con el cliente. Una buena forma de establecer este vínculo es mostrar y aumentar la responsabilidad social corporativa del negocio en cuestión, por ejemplo, donando a una organización benéfica u ONG un porcentaje de las ventas o celebrando eventos especiales cuyos beneficios vayan destinados a algún proyecto concreto.

Revisión de periódica del plan

Es posible que algunas de las medidas que se hayan tomado en la pyme no hayan reportado los beneficios esperados, ya que no todas ellas funcionan de la misma manera. Sin embargo, es esencial detectar el error, darse cuenta a tiempo y subsanarlo. Es importante conocer cuáles son las reacciones que han tenido los usuarios y comprobar si se ajustan a lo que se pretendía con el proyecto inicial.

En otras ocasiones, también puede suceder que los efectos sean positivos y superiores a lo esperado, por lo que podría ser muy interesante valorar la posibilidad de extender esa línea de actuación a otros departamentos de la compañía en cuestión. De cualquier manera, el plan de fidelización debe ser evaluado de forma periódica, dando margen para introducir modificaciones que permitan mejorarlo para garantizar la satisfacción del cliente y conseguir una estrategia de fidelización efectiva que responda a los requerimientos de sus clientes en distintos aspectos y de forma personalizada para conocer sus preferencias, comprender sus necesidades y responder sus expectativas.

Fuente: Eloísa Lamata – ElEconomista